lunes, 4 de agosto de 2008
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El hombre, antes que social, es un animal vecinal. Pocas personas tienen la desgracia o la suerte (más bien esto último) de haber nacido en un chalet unifamiliar, caravana, igloo, cueva del desierto o cualquier otro tipo de vivienda exenta de comunidad de vecinos. Todos los demás, desde pequeños, sabemos lo que es hablar del tiempo en el ascensor, compartir la cuerda de la ropa, enterarse de los goles por la tele de pago del de al lado o perder los papeles en una reunión de propietarios.

1- Amarás tu hipoteca sobre todas las cosas y pagarás la comunidad religiosamente.
2- No codiciarás la parcela (ni el coche) de tu vecino
3- Mi libertad acaba donde empieza la urbanización de al lado.
4- Como buen vecino te interesarás por los conflictos familiares, pegando la oreja a la pared si así fuera necesario.
5- El aire acondicionado es un derecho inalienable de todo vecino y su instalación es necesaria.
6- También internet es un derecho: ¡WIFI comunal!
7- Proveeré al edificio de buena música a todas horas, ¿a quién no le gusta Iron Maiden?
8- Lo mío es sólo mío, lo de los demás también.
9- Amo a los animales, ¡qué les importa a los vecinos que tenga en casa un gato, un loro, un caimán y una boa constrictor!
10- Si soy presidente, las obras de mi casa incumben a toda la comunidad.
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